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¡Sola no Estoy!

Enseñanzas - ¡Sola no Estoy! - por Bebe Correa

“He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejareis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.” Juan 16:32

Jesús, quien dejo su divinidad en el cielo con el Padre ya sabía que iba sufrir. Ya habida llamado y entrenado a sus discípulos (luego apóstoles). Ya había sanado cantidades de personas – los ciegos, los mudos, los cojos, hasta había levantado a los muertos. Ya había liberado a los endemoniados. Por más que tres años había predicado y demostrado el reino de Dios a los pobres, los enfermos, los ricos, a los que nadie los quería, aun a los religiosos que le odiaban. Había hecho señales y milagros como multiplicar los peces y el pan para las multitudes que le seguían. La gente habían proclamado “!Bendito aquel que viene en el nombre de Señor!” Otros habían querido hacerle el Rey, pero ahora, en su tiempo más difícil, cuando él quería el apoyo de sus apóstoles, cuando él quería que ellos oraran con el solo por una hora – ya sabía que iba pasar. Después de hacer todo lo que él hizo por todos el sabia que todos lo iban a dejar – solo! Jesús, siendo en forma humana tenía sentimientos así como tú y yo. No era un robot sin sentimientos, dice la palabra que él era “despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto.” (Isaías 53:3) Sus emociones se levantaron en gran manera cuando estaba en Getsemaní orando antes de su crucifixión. El no deseaba sufrir la cruz, el no quería morir y el (su carne) no quería pagar ese precio tan alto para llevar nuestros pecados. Sin embargo el oro hasta que tenia la victoria en su alma. ¿Y qué dijo? – ustedes me van a dejar, mas no estoy solo porque mi Padre está conmigo.

Ya sabemos lo que pasó, sufrió la cruz, llevo nuestros pecados, enfermedades, tristezas, y dolores, y fue al infierno hasta que el Padre lo resucito con gloria y poder el tercer día. Triunfo! Triunfo por el mismo? No! El no tenia pecados, enfermedades, el triunfo por nosotros, resucito por nosotros! Y ahora está sentado a la diestra del Padre. Unos dicen, bueno, está bien – el está con el Padre, pero que de nosotros? El esta allá y nosotros aquí! Tal vez usted está pasando por tiempos difíciles, tal vez usted ha ayudado a alguien y aun que esa persona debe de ser agradecido, ni te habla. Tal vez, sus propios hijos que creaste, que hiciste todo por ellos están ahora crecidos y casi nunca te ponen atención. Tal vez su matrimonio esta para romper en pedazos, o tal vez tu esposo perdió el trabajo y ya no pueden pagar sus facturas y usted se sienta sola, como que no hay nadie alrededor que te entiende, o que no hay nadie en quien puedes confiar. Pero que fue lo que Jesús dijo a sus discípulos (y es para nosotros también) antes que se fue? “Y yo rogare al Padre, y os dará otro Consolador, para que este con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros. No os dejare huérfanos; vendré a vosotros.” (Juan 14:16-18) También dijo “Antes porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviare.” (Juan 16:6-7) Si es que usted ha recibido a Cristo Jesús como tu Salvador personal, el ya ha enviado el Espíritu Santo que mora en ti. No estás sola! Tu tienes a Dios mismo contigo, morando en ti por medio de la tercer persona de la trinidad – el Espíritu Santo! Y Jesús dijo, “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, el os guiara a toda la verdad.” Cual verdad? La verdad que no estás sola. La verdad que todo es sujeto a cambiar. La verdad que Dios es tan real y tan amoroso que tu puedes sentir Su consuelo.

El rey David se encontró en una situación donde él sentía muy solo. El y sus hombres se habían ido a pelear un enemigo y cuando regresaron otros enemigos habían quemado la ciudad donde vivían y robaron a sus esposas y niños! No les dejaron nada! Inmediatamente todos estaban adoloridos y tristes, pero luego se enojaron y querían matar a David, como si él tuviera la culpa de lo que paso! Crees que posiblemente David se sentía un poco solo en estos momentos? Pero que hizo David? “Y David se angustio mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.” (1 Samuel 30:6) Y ya cuando había buscado al Señor para la respuesta, David y los hombres fueron atrás de los enemigos, ganaron la batalla y trajeron sus familias otra vez.

Hoy en día, es el trabajo del Espíritu Santo de guiarnos, de ensenarnos que debemos de hacer en nuestras circunstancias. Pero tenemos que fortalecernos en las promesas de Dios, así como hizo David. Aquí hay unas promesas en que se puede meditar para fortalecer su alma:

Salmo 9:10 “En ti confían los que conocen tu nombre, por cuanto tu oh Jehová, no desamparas a los que te buscan.”

Salmo 12:5 “Por la opresión de los pobre, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantare, dice Jehová: Pondré en salvo al que por ello suspira.”

Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te escogí, y no te deseche.”

Salmo 27: 13-14 “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y alientase tu corazón; Si, espere a Jehová.”

Salmo 147:3 “El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.”

Salmo 30:11-12 “Has cambiado mi lamento en baile; desataste me cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto a ti cantare, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabare para siempre.”


Cuando te sientes sola, y la voz del enemigo te está mintiendo y pintando una imagen oscura, sin esperanza, no se quede en ese lugar. Esto es el tiempo de decir, ¡No! Sola no estoy! Dios está conmigo! Su Espíritu vive en mí! El me va a dar la respuesta. El es mi Consolador y nunca me dejara sola! Busca las promesas en la palabra de Dios acerca de tu situación y decláralas. Y al fin, empieza a alabar y adorar al Señor como dice en Salmo 30. ¡A veces aun cuando estamos en medio de mucha gente nos sentimos solas, pero la realidad es que aun cuando no hay nadie alrededor – no estamos solas porque Dios está con nosotros!

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