Usted está en: Casa- ¡Despertad a la Justicia!
Enseñanzas - ¡Despertad a la Justicia! - por Bebe Correa
¿Nunca has pensado como seria tu vida si nunca hubieras pecado, o nunca hubieras fracasado; o como seria nunca haber sido culpable por algo? ¿Has meditado en como seria no tener aquellas dudas que esconden al mero atrás de la mente que dicen que tú no eres suficientemente buena (por causa del pecado o errores), o aquellos pensamientos que dicen “Quien piensas que TU eres para hacer esto?” Sin todo esto, tú te sintieras tan libre, ninguna preocupación, ninguna carga – no nube negra arriba de tu cabeza. ¡Actualmente, si quieres saber la verdad, eso es la verdad de la Palabra de Dios, en los ojos de Dios tú no has pecado y no eres culpable de nada! Si has puesto su fe en Jesús, por causa de la sangre de Jesús que fue derramada en la cruz, y porque Jesús murió y resucito de la muerte, el día en que tú pusiste tu fe en El, El te dio Su justicia. Te justifico. Como dicen, te hizo “como si nunca hubieras pecado”. ¡Esto es la misma justicia que pertenecía a Jesús porque El nunca peco ni fracaso, ni fue culpable de algo, - es esa misma justicia que El te regalo a ti! No lo ganaste, no trabajaste por ello, ni lo mereciste, pero por causa del amor infinito de Dios y Su misericordia y Su gracia – El te lo regalo. ¿Cuando? El momento en que creíste en Jesús como tu Salvador.
Muchos cristianos creen que Jesús murió por sus pecados – los pecados del pasado, pero muchos viven como que ahora que han sido limpiados y son salvos, que su justicia depende en que tan “buenos” cristianos son, cuantas buenas obras hacen y de que tan bueno es su comportamiento. Hay algo mal en que pensar así porque la biblia dice que nosotros no somos bajo la ley. La ley fue dado por Moisés para traernos a Cristo (Gal 3:24), y no había nadie que pudo guardar la ley perfectamente porque la ley no pudo cambiar el corazón, ni pudo cambiar la naturaleza pecaminosa. La ley fue un remedio temporal y externo a un problema interna, como poner una venda sobre un dolor de estomago. La ley, por causa de la severidad de las consecuencias, detuvo a mucha gente de hacer lo que quisieran, pero fue profetizado por Jeremías que un día Dios iba escribir Su ley en nuestros corazones (Jeremías 31:33), significando que ahora iba haber un cambio interno. En otras palabras, donde antes tal vez una persona tuviera pensamientos de robar pero la ley le paro porque no quiso sufrir el castigo, ahora, a causa de la gracia de Dios y la ley siendo escrito en su corazón (ahora habido un cambio de naturaleza), ya no hay ese deseo de robar, y si viene un pensamiento de querer robar algo ya se sabe que ese pensamiento no se origino con el – viene de algo (o mejor dicho de alguien) afuera de el, en este caso del diablo. Ahora habido un cambio de identidad – ahora se identifica con Jesús y Su naturaleza y Su justicia. La justicia simplemente quiere decir el bien estar con Dios. En lo natural, si no hemos cometido un acto criminal, y si un policía nos pasa caminando nosotros no vamos ir corriendo, no tenemos temor de él, porque no hemos hecho nada para que el nos encarcele. Por lo tanto si vemos una policía que viene nosotros podemos seguir caminando silbando, cantando o bailando si queremos, porque no tenemos absolutamente nada que esconder o temer y nada de que sentirnos avergonzados. En esencia, esto es lo que Jesús ha hecho para nosotros por medio de Su sacrificio. Como dice en Romanos 5:1 que somos justificados por la fe y tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Cristo Jesús. El llevo todos nuestros pecados, no solamente los que cometimos antes de ser salvos, pero TODOS – aun los que tal vez cometimos hoy. El los llevo significando que El tomo el castigo que fue intentado para ti y para mí, El se paro en frente de aquel látigo para que nosotros no sufriéramos ese látigo, El extendió Sus manos para recibir aquellos clavos para que nuestros manos no fueran penetrados. No se abrió Su boca en frente de Sus acusadores por causa de NUESTRA culpa, y entonces El pago el precio más costoso, derramando Su vida hasta la muerte y yendo al infierno. Dios miro la “aflicción de Su alma” (Isaías 53:10) y fue satisfecho, en otras palabras, el castigo fue suficiente, completo – no había más castigo que dar por causa de Su maravilloso, bello, y justo Hijo – porque El lo llevo TODO para nosotros. Ahora podemos entrar al trono de Dios con confianza para recibir la gracia y obtener misericordia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16) ¡Podemos venir con confianza – como si nunca hubiéramos hecho algo malo! Como si nunca hubiéramos fracasado y nunca habíamos sido culpables. ¿Pero que si pecamos otra vez? Por eso fue derramada la sangre de Cristo – para limpiarnos de TODA injusticia. (1 Juan 1:9) No deja que el sacrificio de Jesús venga hacer de ningún valor en su vida – participa de ello. Vamos a recibir todo lo que Jesús hizo por nosotros incluyendo la justicia que El nos ha dado gratuitamente.
Vamos a tener que entender y confiar en la justicia que Dios nos ha dado si vamos a vivir en paz. Por ejemplo, tal vez estas pasando por una necesidad financiera muy grande y tienes que confiar que Dios va a suplir esta necesidad; pero si estas todavía estas identificando con la naturaleza pecaminosa tu vas a creer que tal vez Dios no va a suplir porque de recién tu comportamiento no ha sido tan bueno que debería, o tal vez no has orado el tiempo que quisieras y te sientes culpable, o tal vez gritaste a tus hijos ayer, o una vez cuando fuiste bendecido con dinero, no diste los diezmos- por lo tanto atrás en tu mente estas seguro que Dios no puede darte lo que necesitas. Voy hacerte una pregunta, ¿tus hijos son tus hijos solamente cuando se portan bien? ¿No son tus hijos cuando ellos gritan, o cuando por accidente tiran la leche, o cuando dicen una mentira? Tú no les dices que ya nunca más pueden tomar leche porque votaron esa leche, tú no les dices que ya no pueden vivir contigo por causa de la leche tirada. ¿Porque? Porque son tus hijos y los amas (aun cuando te frustren). ¿Crees que nuestro Padre Celestial es diferente? Estamos hablando de cambiar el modo de pensar – tenemos que tener una mentalidad nueva de ser consientes de nuestra justicia – que la sangre de Jesús es suficiente, que “ya no soy culpable, mis fracasos y pecados han sido echados en la mar de Su olvido, y Dios no se desilusiona conmigo.” ¿Sabias que es imposible que Dios sea desilusionado? – porque El sabe todas las cosas y aun te escogió cuando todavía estabas gozando en el pecado. Te amo antes que te arrepentiste. No te puede amar menos ahora que tú lo has recibido y has puesto tu fe en El. Ahora debemos de pensar que si hemos pecado la sangre y Su gracia son poderosas para limpiarme. Debemos meditar de cómo Su misericordia es nueva cada mañana. La gracia y misericordia no son necesarios para la gente perfecta pero (¡noticias!) no hay gente perfecta – solo había una y su nombre es Jesucristo. Jesús llevo mis fracasos, mis pecados, mis debilidades y todo el resto y en cambio me dio Su justicia, Su paz, Su gozo y todo lo que pertenece al Él. ¡Somos herederos juntamente con Cristo!